Cada vez estoy más interesada en él.

Es muy atractivo, Dios lo sabe.

Su conversación es la más seductora que he oído y no puede compararse con la de ningún otro. Y su voz… cuando la oigo siento que debería pagar por escucharla, aunque soy dueña de ella, claro está, cuando se dirige a mí.

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Y soy ese espejo que no ves, 
que muestra tal vez mi realidad.
No busques a otra, la otra no está;
Soy yo la que te mira, 
soy yo la que buscas.
 

Gastón Perfección Dalmau.